Sus fotos dieron la vuelta al mundo el 20 de diciembre de 2016. Si bien lo hizo antes el vídeo del suceso, ya que había más periodistas en la sala en la que se encontraba, informando de la noticia por la que estaban allí y que quedó eclipsada: una inauguración de una exposición, durante la cual tuvo lugar un asesinato, cuyo autor protagoniza la instantánea.

Si había más fotógrafos, ¿por qué su foto ha sido la mejor?

Él no huyó. Se quedó y también “disparó”.

Pero, ¿cómo lo hizo?

Por cierto, que sabemos que queréis saberlo…

Su cámara era una Canon 5D EOS Mark III y disparó a 1/256 segundos, con un objetivo de 56mm, diafragma a f/5.6 y 1600 de ISO.

¿Vosotros la habríais tirado así?

Bueno, al grano de la historia y las vivencias del autor.

El periodista turco Burhan Ozbilici, ganador del prestigioso galardón de fotoperiodismo World Press Photo (WPP) 2016, como acaba de trascender esta segunda semana de febrero de 2017 ha contado cómo consiguió tomar las imágenes del asesino del embajador ruso en Ankara sin llamar su atención, evitando darle la espalda y con su cámara pegada al cuerpo. Hizo varias.

Burhan Ozbilici, fotoperiodista de 59 años de la agencia Associated Press en Turquía, reconoce que su presencia en el lugar del atentado fue fruto de la casualidad. Ese día ya había terminado su jornada laboral y quedó con un compañero de trabajo al que quería ver.

Ozbilici llegó unos quince minutos tarde al evento, cuando ya había empezado. Fue entonces cuando el reportero escuchó que el embajador ruso en Turquía, Andréi Kárlov, también diría unas palabras a la audiencia, así que aprovecharía la ocasión para fotografiarlo.

En ese momento se acercó a la primera fila para hacerle dos instantáneas “sin prestarle atención al hombre que estaba detrás” debido a que “parecía un miembro de seguridad”, afirma. Ese hombre era Mevlüt Mert, un policía antidisturbios de 22 años que estaba a punto de cometer un atentado.

Segundos más tarde, Mevlüt Mert sacó su arma y disparó nueve veces contra el embajador Andréi Karlov, lo que provocó su muerte en el acto.

“Fue un gran estruendo”, recuerda Ozbilici. La mayoría de la gente “salió corriendo a los lados, mientras otros se tiraron al suelo”, explica.

Esa circunstancia lo llevó a tener al atacante delante de él y sin nadie en medio. Dice que al principio se quedó “en shock”, pero al mismo tiempo se sintió “congelado”. Reconoce que se asustó, pero que nunca entró en pánico. “Me dije: han asesinado al embajador, este es un momento histórico. Como periodista tengo la responsabilidad de hacer mi trabajo”, explica.

Mientras tanto Mert, con la pistola aún en la mano, dirigía su dedo índice al cielo y gritaba “¡Alá es grande! ¡Alá es grande! ¡Nosotros morimos en Alepo, ustedes mueren aquí!”, haciendo referencia a la intervención de Rusia en la guerra de Siria.

“Yo no presté mucha atención a sus palabras”, dice Ozbilici, mientras mantenía su cámara pegada al cuerpo, presionando el botón de disparo “y siguiendo sus movimientos”.

Segundos después, un guardia de seguridad se acercó al periodista y le pidió que se hiciera para atrás. “Retrocedí sin darle la espalda (al terrorista) y seguí fotografiando”, asegura, para minutos después llamar a su agencia de noticias y contarles lo que estaba viviendo.

Su empresa le pidió que enviara las fotos a Londres de forma inmediata. En pocos minutos sus impactantes imágenes se compartieron miles de veces en las redes sociales y se hicieron virales.

Tal cual, disparada y enviada. Con las líneas del techo algo inclinadas, con la esquina superior izquierda manchada… Era “la foto”. Y así se ha valorado en estos prestigiosos premios del fotoperiodismo mundial recién fallados.