Se llamaba Piedad y fotografiaba poesía rural. Nacida en el 26, Piedad Isla se inició en la fotografía a los 27 años (año 1953). Sus fotos, retratos de almas, traspasan la imagen y transportan a quien las disfruta a la posguerra de la Montaña Palentina.

Piedad, una mujer y una fotógrafa adelantada a su tiempo, era de Cervera de Pisuerga y allí se desenvolvía como no puede ser otro modo a las mil maravillas. Los retratados eran sus vecinos. Su familia. Captaba la realidad social de su gente tan cual era. Fotografiaba, como veréis si os acercáis a la Sala Amárica donde se exponen 43 de sus fotos hasta el 11 de septiembre, sus almas. Algunas salen a la luz por primera vez.

Habrá que ir a verlas, ¿no?