Las fotografías y el testimonio del fotógrafo español Francisco Boix (Barcelona, 1920 – París, 1951), apenas conocido pese a que lo que su trabajo fotográfico supuso, destruyeron la estrategia de defensa de varios nazis, entre ellos Kaltenbrunner y Speer, que clamaban que desconocían lo que ocurría en los campos de concentración y por tanto, no eran responsables de ello.

Obviamente, verse en esas fotos robadas y que presuponían destruidas provocó su caída, condena y en algunos casos, ejecución.

Boix llegó al campo de concentración de Mauthausen (Austria), el 27 de enero de 1941. Y no saldría de allí hasta 1945.

Junto a él, fueron encerrados 7532 españoles, de los que murieron 4816.

Y de los presos que se salvaron, la mayoría murió pocos meses o años después debido las secuelas de las enfermedades y torturas.

Francisco falleció en el 51, a la edad de 31 años. Pero antes de morir, con apenas 26 años, hizo una gran labor: acudió en calidad de testigo con sus fotos y la explicación de las mismas, a los juicios que acabada la II Guerra Mundial hicieron caer a los nazis que no lograron huir: los juicios de Núremberg (Alemania, 1946).

Fue el único español presente en aquellos juicios.

Un año antes, había salvado de la destrucción las fotografías que relataban lo que ocurría de las puertas del horror para dentro.

Ahora, un libro cómic de 168 páginas llamado ‘El fotógrafo de Mauthausen’(Norma Editorial) homenajea a este fotógrafo héroe que se jugó la vida para lograr sacar clandestinamente las imágenes que demostraban los horrores de los campos de concentración nazis.

El cómic lo protagonizan presos que, como él, tenían ciertos privilegios.

Una triste parte de la historia reciente reflejada en una novela que te envuelve con sus gráficos, fotografía… Es preciosa!“, dicen quienes ya lo han leído.

Y del libro ilustrado… a la gran pantalla

Y a finales de 2018 se estrenará una película sobre él, protagonizada por Mario Casas.

La película, basada en hechos reales, retrata los años en que el fotógrafo estuvo preso en el campo de concentración austríaco y cómo arriesgó su vida para sacar unos negativos que mostraron toda la crueldad del campo, una historia que recuerda a las fotos de la maleta Mexicana que se salvó de la destrucción gracias a que llegó a México y no cayó en mnos de los nacionales.

Con la ayuda de un grupo de prisioneros españoles que lideran la organización clandestina del campo de concentración de Mauthausen, Francesc Boix (en el filme, Mario Casas), un preso que trabaja en el laboratorio fotográfico, planeó la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo las atrocidades cometidas por los nazis en el infierno del campo de concentración austríaco.

Se calcula que en los campos de concentración desaparecieron (se robaron) 20.000 negativos, de los que 19.000 continúan en paradero desconocido.

¿Aparecerán algún día, como apareció la maleta mexicana con las fotos de Robert Capa?

Sólo el tiempo lo dirá…