¿Habéis estado en Berlín? ¿Habéis visitado su monumento a las víctimas del Holocausto, formado por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas?

Es un recuerdo de la historia que no se debe repetir. De los 42.500 campos de concentración, guetos, factorías de trabajos forzados y otros lugares de detención. De los entre 15 y 20 millones de personas que murieron o estuvieron internadas en esos centros, en su mayoría judíos, pero también integrantes de los otros grupos perseguidos por el nazismo, como gitanos y homosexuales, así como otra población de vastas zonas de Polonia, países bálticos y la URSS.

Los turistas toman fotografías allí. Es un laberinto de líneas y formas de gran belleza y significado. Pero no todos lo hacen con el respeto que parece que un lugar como éste debería despertar en los visitantes.

Los hay que utilizan el monumento como decorado de “divertidas” sesiones de selfies y fotos “de broma”, de fotos de moda, de fotos de posturas, de escenario de instantáneas de amplias sonrisas…

Un artista israelí ha realizado un proyecto fruto de la experiencia de estos últimos, los que se divierten en el monumento a las víctimas, montando las fotos que realmente se han tomado y las que “ven” quienes sienten el espacio como lo que es. Como lo que quiso ser cuando se construyó entre los años 2003 y 2005.

La primera foto es la original tomada por los turistas y, al pasar el ratón sobre ésta, aparece la que “hay detrás”.

El resultado es…

Juzgar vosotros mismos. Ver proyecto de montaje fotográfico completo.