El fotógrafo neozelandés Amos Chapple ha viajado a Oymyakon, el pueblo más frío del planeta, que se encuentra en Siberia (Rusia).

Como chascarrillo os podemos contar que Oymyakon significa “agua que no se congela” y (aunque allí todo se congela -la leche se sirve en estado sólido-…) obedece a la presencia de una fuente de aguas termales cercana que debió resultar “ideal” para la instalación de la localidad, que tiene poco más de 2.000 vecinos

Allí, donde las temperaturas han llegado a bajar hasta los -71.2ºC -ocurrió en 1926-, (ahora mismo están a -37ºC) capturó durante dos días las condiciones climáticas que padecen sus habitantes.

Chapple cuenta que su cámara quedaba congelada segundos después de sacarla.

Hizo estas fotos:

Por si os apetece ir, está aquí:

Y sí, se organizan viajes…

Brrr

PD: Vamos a revelaros el secreto de la supervivencia en este pueblo que sólo de pensarlo eriza la piel: Oymyakon se encuentra en un valle rodeado de enormes montañas, que detienen el viento por completo, haciendo así que las bajísimas temperaturas resulten relativamente soportables.

Allí también hay verano y, aunque es un visto y no visto, se pueden alcanzar los 35ºC (positivos).