Este proyecto de fotografía hace una crítica al ser humano, al sentimiento de poder que predomina sobre nuestra raza, haciendo una demostración mediante imágenes, mediante comparaciones, de que hay cientos de elementos naturales ahí fuera que ya hacían lo que el ser humano se empeña en apropiarse, incluso antes de que él mismo, pudiera imaginarlos.
Del 12 de septiembre al 12 de octubre de 2014. Claustro planta 2
Lucía Delgado. Vive y trabaja en Vitoria-Gasteiz. Está trabajando en el proyecto final del ciclo formativo en Fotografía Artística en la EASD en Vitoria-Gasteiz.
Prepotentes por Naturaleza, 2014. Serie de fotografías y vídeo, acompañados de una selección de los objetos que aparecen en las fotografías.
“Si pudiera revelar algo, cualquier cosa que no podamos ver, revelaría algo que hemos olvidado. Algo que solíamos conocer como conocemos nuestros propios nombres.
Creemos el mito de que si algo está bien hecho es, seguramente, porque nosotros lo hicimos. El ser humano ha sido siempre un símbolo de poder, de superación, una gran influencia que iba acrecentándose con el paso del tiempo, siempre nos hemos apropiado méritos y coronado de medallas por todo tipo de actos e inventos. Y lo que todos hemos olvidado, es que no fuimos los primeros en construir, no fuimos los primeros en procesar la celulosa, no fuimos los primeros en fabricar papel, no fuimos los primeros en intentar optimizar el espacio; o de impermeabilizar, o de calentar o enfriar una estructura, ni fuimos los primeros en construir casas para nuestros hijos.

Siempre nos hemos creído el centro del mundo, que somos los únicos en el universo y que fuimos los primeros en todo, pero hay algo mucho más fuerte que la prepotencia del ser humano, la Madre Naturaleza. Vivimos en un universo competente, formamos parte de un planeta brillante y estamos rodeados de genios. Nos lleva 3.8 millones de años de ventaja, debemos de estar en contacto con la naturaleza, que ha estado aquí mucho más tiempo que nosotros. El reto de nuestro siglo es cambiar las lentes con las que vemos el mundo, y volver a recordar a estos organismos, reencontrarnos con ellos. Y ojalá así aprendamos a vivir en esta Tierra. En este hogar que es nuestro, pero no sólo de nosotros.

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha. Y es que el ser humano es prepotente. Por naturaleza.”