“Hoy descubrí una foto nueva entre los negativos”. Esta frase, publicada en Facebook junto a la foto en cuestión, al momento tiene decenas de “me gustas” y comentarios de barceloneses, que responden con pistas al autor de la publicación, que no de las fotos.

“En 2001 compré unos sobres llenos de negativos en un mercadillo en Barcelona. Cuando regresé a EEUU descubrí que son fotos creadas por un fotógrafo muy talentoso y desde entonces intento descubrir quién fue”, explica el “investigador” en la citada página de Facebook.

Es Tom Sponheim, un turista que visitó Barcelona en 2001 y, sin saberlo, compró un tesoro: sobres con negativos de fotos de los años 50 que, al revelar, descubrió como un auténtico tesoro por la calidad de las mismas.

Once años después de la compra, en 2012, abrió la citada página en Facebook para pedir ayuda para buscar al artista, que sigue sin aparecer…

Ahora, su búsqueda ha saltado a los medios, que se han interesado por esta historia por su parecido con el ‘caso Vivian Maier’, magnífica fotógrafa, ya fallecida, que en vida nunca recibió el merecido reconocimiento que debieron haber tenido sus maravillosas instantáneas. En el caso de Vivian Maier, a diferencia de en este caso, cuyo origen fue una compra en un mercadillo, un joven, John Maloof, adquirió varias cajas con negativos en una subasta. Y, aun sin saber de quién se trataba -no los compró por saber a quién pertenecían, sino por si encontraba fotografías interesantes para un trabajo que se disponía a realizar-, sí conocía el nombre de la fotógrafa. Una tal Vivian Maier, que acabó convirtiéndose en el centro de su universo. Hoy, Maloof es el propietario de las fotografías de Vivian y su propósito es que Maier sea conocida en el mundo entero como la mejor fotógrafa por descubrir.

Siguiendo la pista

El descubridor de los negativos de este fotógrafo o fotógrafa desconocido sólo sabe que si no era barcelonés, sí residió en Barcelona, pues revelaba en la Casa Palau, del número 34 de la calle de Pelai de Barcelona, que en los años 50 ofrecía este servicio, pese a no ser un estudio fotográfico como tal. Así figura en los sobres que envolvían los negativos.

Pocas pistas más hay, de momento, excepto los lugares por los que se movía, que los vecinos han identificado al ver las fotos. Pero ningún protagonista retratado (la mayoría ya no viven) ha podido revelar quién se encontraba al otro lado de la cámara…

¿Qué os parecen las fotos del autor misterioso?

… y, por cierto, ¿alguien puede aportar alguna otra pista? 😉