Nunca querer hacer una foto fue tan peligroso. Alucinante la noticia que publica esta semana el Telegraph

En pleno vuelo, un piloto británico (teniente de la Guardia Real para más inri), aprovechando que el copiloto había salido a por una taza de té, sacó su cámara (una Nikon DSLR con un tele) para hacer fotografías, con la mala suerte de que se le cayó y se atascó en los controles del avión, desactivando el piloto automático y provocando que la aeronave empezara a caer en picado.

La cámara de fotos desactivó el piloto automático del avión

El tipo dirigía una nave militar con 187 pasajeros a bordo (todos militares), que quedaron “pegados al techo”.

El avión cayó 1.340 metros en picado, hasta que su compañero volvió a la cabina y consiguió tomar el control de nuevo.

El “suceso” tuvo lugar en 2014, pero no ha trascendido hasta ahora, cuando se celebra el juicio.

El piloto acaba de declarar en un tribunal por lo ocurrido, y explicó que estaba “aburrido” durante el vuelo desde Reino Unido a la base de Camp Bastion, en Afganistán, y de ahí que se pusiera a sacar fotografías.

Fin.

¿Moraleja absorbida?

Si pilotas, no fotées.