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Michael Kenna

por Gustavo Bravo

Vida – Obra – Biografía

GRANDES FOTÓGRAFOS Y FOTÓGRAFAS

Michael Kenna

Michael Kenna (1953) es uno de los fotógrafos de paisajes más influyentes del siglo XX.

Con una mirada sencilla, delicada y muy personal, ha hecho del paisaje en formato cuadrado en blanco y negro su seña personal, construyendo un universo propio imaginario basado en lugares reales, que van desde centrales nucleares hasta las colinas nevadas japonesas.

Su trabajo y sus libros están considerados como obra de culto en todo el mundo.

Última actualización: abril 2021

«Gran parte de mi trabajo es acerca de la presencia de la ausencia. Rara vez tengo gente en mis fotografías, ya que quiero que el espectador se imagine estar allí solo en estos espacios vacíos. A menudo utilizo la analogía de las artes escénicas, el teatro por ejemplo. Prefiero fotografiar el escenario antes de que aparezcan los actores o después de que se hayan ido, cuando hay una fuerte atmósfera de anticipación. En estos momentos tenemos que usar nuestra imaginación individual para crear una historia personal.
Cuando los actores aparecen en el escenario tendemos a escuchar y seguir su historia. Me gusta pensar en mis imágenes como invitaciones para entrar en espacios tranquilos y vacíos y experimentar la soledad»

– Michael Kenna

Michael Kenna foto: Bill Jay

«El paisaje para mí es como una gran iglesia, un inmenso escenario de religiosidad»
– Michael Kenna

PRIMEROS AÑOS

Biografía de Michael Kenna

Michael Kenna nació en 1953 (tiene 65 años) en Widnes, Lancashire, Inglaterra. Muy cerca de Liverpool.

Creció en el el seno de una familia católica irlandesa.

Pese a que tenía cinco hermanos pero siempre fue un niño muy solitario que disfrutaba vagando en estaciones de tren, fábricas, campos de rugby, senderos, iglesias, cementerios vacíos… sin cámara de fotos. No la tenía.

Aquellos infinitos paseos por aquellas zonas que años después gustaría fotografiar fueron los que encauzaron su pasión por la fotografía, mucho más que su extensa formación posterior asegura él.

Fue monaguillo en una iglesia católica. Le encantaba formar parte de los grandes rituales de la Iglesia.

Niñez y adolescencia en el seminario

A los 11 años ingresó en un seminario para formarse como sacerdote. Allí pasó los siguientes siete años, hasta su mayoría de edad y adquirió los valores y costumbres que han hecho que su fotografía sea hoy la que es: disciplina, silencio, meditación, la búsqueda del sentido de que algo puede ser invisible pero aún presente…

Lo que aprendió fue mucho más fuerte que su vocación. Decidió no seguir adelante con la carrera religiosa y se encaminó hacia el dibujo y la pintura.

Estudió en una escuela de arte (Banbury) y se especializó en fotografía.

Su primer trabajo fue como fotógrafo comercial. Y en su tiempo libre fotografiaba paisajes.

BIOGRAFÍA DE MICHAEL KENNA

Metodología de trabajo

Durante los primeros diez años de su carrera trabajó principalmente con equipo de 35 milímetros.

Desde mediados de los ochenta ha trabajado principalmente con Hasselblad 120 (la mejor cámara del mercado) aunque ha experimentado de vez en cuando con otros formatos y fabricantes diferentes.

Su otra cámara es una Holga de plástico de bajo costo que a menudo lleva en el bolsillo.

En 1977, con 41 años, se mudó a San Francisco en 1977.

En 1987 visitó Japón por primera vez y se enamoró del país.

Una remota isla de Japón, Hokkaido, pasaría a ser su musa.

Tras 40 años de carrera fotográfica, Michael Kenna sigue fotografiando en analógico y revelando sus propias fotos en un cuarto oscuro tradicional.

Su residencia fija está en Seatle, si bien viaja durante todo el año.

Michael Kenna es uno de los fotógrafos de paisaje que con más maestría compone y trabaja el blanco y negro. Sus fotos son pura poesía.

«El blanco y negro es una interpretación del
mundo, más que una copia. Es más tranquila y misteriosa,
su sutileza inspira la imaginación del espectador individual
para completar el cuadro en el ojo de la mente. No intenta competir con el mundo exterior y persiste más en
nuestra memoria visual»

Convierte el paisaje en elegancia y los escenarios naturales o artificiales en arte. Su fotografía es puro misticismo.

«Disfruto de lugares que tienen misterio y atmósfera, tal vez una pátina de edad, una sugerencia en lugar de una descripción, una pregunta o dos. Busco recuerdos, huellas, evidencias de la interacción
humana con el paisaje. A veces fotografío naturaleza pura, a veces estructuras urbanas.

Es un artista del minimalismo paisajístico.

Sus fotos son composiciones poéticas visuales, casi místicas, en las que logra la mínima expresión del paisaje.

«Busco lo que es interesante para mí ahí fuera, en el mundo tridimensional, y traducir o interpretar esa escena para que se vuelva visualmente agradable en una impresión fotográfica bidimensional. Busco temas con patrones visuales, abstracciones interesantes y composiciones gráficas.

La esencia de la imagen a menudo implica la yuxtaposición de estructuras hechas por el hombre con los elementos más fluidos y orgánicos del paisaje».

Grandes espacios en blanco y líneas componen unas obras que transmiten paz y tiempo. El que pasó para tomarlas, generalmente con las primeras luces del día, en los lugares más remotos.

Su protagonista es sólo el paisaje. Muchos tipos de paisaje, si bien hay uno que se repite, como os contaremos más adelante…

«A menudo vuelvo a los mismos lugares una y otra vez, buscando, repitiendo, sabiendo que hay más potencial de lo que advertí por primera vez. Como nos enseñó el gran fotógrafo Eugene Atget, nada es igual. «

Fotografía la soledad

«La soledad es importante ya que alienta una conexión con nuestro entorno. Prefiero fotografiar solo para poder escuchar mi entorno. Creo que el acto de fotografiar es bastante similar al de tener una conversación. Por ejemplo, cuando fotografío un árbol, conscientemente pido permiso al árbol para hacer un retrato.

Es una experiencia compartida, una conversación, y la imagen resultante es una colaboración»

Y en sus fotos no aparecen personas

«Gran parte de mi trabajo es acerca de la presencia de la ausencia. Rara vez tengo gente en mis fotografías, ya que quiero que el espectador se imagine estar allí solo en estos espacios vacíos. A menudo utilizo la analogía de las artes escénicas, el teatro por ejemplo. Prefiero fotografiar el escenario antes de que aparezcan los actores o después de que se hayan ido, cuando hay una fuerte atmósfera de anticipación. En estos momentos tenemos que usar nuestra imaginación individual para crear una historia personal.

Cuando los actores aparecen en el escenario tendemos a escuchar y seguir su historia. Me gusta pensar en mis imágenes como invitaciones para entrar en espacios tranquilos y vacíos y experimentar la soledad«.

Y hace fotos de minutos… y fotos de días.

«No tengo una forma estándar de trabajo. A veces estoy minutos en un lugar, otras veces, días. En mi opinión, no hay una manera de fotografiar.

Camino, exploro, descubro y fotografío. Busco algún tipo de resonancia, conexión, chispa…

Acercarse a la fotografía es como conocer a una persona y comenzar una conversación. ¿Cómo se sabe de antemano dónde conducirá? ¿Cuál será el tema? ¿Cuán íntimo se convertirá? ¿Cuánto tiempo durará la relación? Trato de no tomar decisiones conscientes sobre lo que estoy buscando».

Fotografía con carrete (siempre en blanco y negro) con Hasseblad:

De ahí el formato cuadrado sus fotos:

Verle trabajar es sumamente relajante:

Así fotografía:

Así es su trípode:

Así mide la luz, con un fotómetro de mano:

Ésta es su mochila:

Así se mueve buscando LA foto:

Y así revela, en su casa, a la manera tradicional, en un pequeño cuarto oscuro:

«Una de las ventajas de trabajar con el proceso de plata es que nunca sé cuándo se ha hecho una buena foto. Utilizo la duda como una manera de empujarme a las composiciones alternativas por el enfoque selectivo, las diferentes velocidades de exposición y las perspectivas inusuales.

Uno puede tomar una fotografía, ver el resultado al instante e ir a otra cosa, pero yo prefiero pensar en la fotografía como un viaje de desarrollo lento con posibilidades infinitas«.

Vamos a conocer de dónde viene su paz, su misticismo, su exquisito gusto por el arte…

Biografía

Michael Kenna nació en 1953 (tiene 65 años) en Widnes, Lancashire, Inglaterra. Muy cerca de Liverpool.

Creció en el el seno de una familia católica irlandesa.

Pese a que tenía cinco hermanos pero siempre fue un niño muy solitario que disfrutaba vagando en estaciones de tren, fábricas, campos de rugby, senderos, iglesias, cementerios vacíos… sin cámara de fotos. No la tenía.

Aquellos infinitos paseos por aquellas zonas que años después gustaría fotografiar fueron los que encauzaron su pasión por la fotografía, mucho más que su extensa formación posterior asegura él.

Fue monaguillo en una iglesia católica. Le encantaba formar parte de los grandes rituales de la Iglesia.

Niñez y adolescencia en el seminario

A los 11 años ingresó en un seminario para formarse como sacerdote. Allí pasó los siguientes siete años, hasta su mayoría de edad y adquirió los valores y costumbres que han hecho que su fotografía sea hoy la que es: disciplina, silencio, meditación, la búsqueda del sentido de que algo puede ser invisible pero aún presente

«El paisaje para mí es como una gran iglesia, un inmenso escenario de religiosidad».

Lo que aprendió fue mucho más fuerte que su vocación. Decidió no seguir adelante con la carrera religiosa y se encaminó hacia el dibujo y la pintura.

Estudió en una escuela de arte (Banbury) y se especializó en fotografía.

Su primer trabajo fue como fotógrafo comercial. Y en su tiempo libre fotografiaba paisajes.

Durante los primeros diez años de su carrera trabajó principalmente con equipo de 35 milímetros.

Desde mediados de los ochenta ha trabajado principalmente con Hasselblad 120 (la mejor cámara del mercado) aunque ha experimentado de vez en cuando con otros formatos y fabricantes diferentes.

Su otra cámara es una Holga de plástico de bajo costo que a menudo lleva en el bolsillo.

En 1977, con 41 años, se mudó a San Francisco en 1977

En 1987 visitó Japón por primera vez y se enamoró del país.

Una remota isla de Japón, Hokkaido, pasaría a ser su musa.

Tras 40 años de carrera fotográfica, Michael Kenna sigue fotografiando en analógico y revelando sus propias fotos en un cuarto oscuro tradicional.

«No me veo en el medio digital. He experimentado un poco con él, por supuesto, y los resultados han sido muy buenos, quizás demasiado buenos. Puede sonar extraño, pero siento que hay algo sobre la facilidad de trabajar con el digital que no me queda bien. Estoy más atraído por las limitaciones, imperfecciones y la imprevisibilidad del proceso basado en la plata».

Así es él en la actualidad:

Su residencia fija está en Seatle, si bien viaja durante todo el año.